Facebook, twitter… estoy mayor para las redes sociales

Será que me estoy haciendo vieja, pero me cuesta encontrar sentido a las redes sociales que se basan en “comunicar a los 4 vientos” todo lo que haces en cada momento. Será que soy un poco paranoica o demasiado celosa de mi intimidad, pero no le veo la gracia (ni el interés) a que nadie sepa cuándo me cepillo los dientes o cuando he pisado un chicle. Vale, quizá estos sean ejemplos un poco absurdos, pero es lo que veo en la mayoría de twitters de la gente: “Yendo al trabajo” (muy bien chavalote, ya se a qué hora tu casa se queda vacía por si quiero entrar a robar), “en una reunión coñazo” (seguro que a tu jefe le caes mejor después de leerlo). He intentado encontrarle el sentido, incluso he leído 5 formas inteligentes de usar Twitter y aun así he seguido sin enterarme de nada.

Otro de los servicios que está tan de moda y al que no me apunto ni loca, es Facebook. Una vez alguien me saludó por mi nombre y me recorrió una sensación muy desagradable porque a mi esa persona no me sonaba de nada. ¿Cómo es que este desconocido sabe mi nombre? ¿Qué más sabes de mi? Ya se que puedes controlar el nivel de permisos, etc pero aun así.

Este verano vino a visitarme una ex compañera de trabajo. Se apuntó a facebook “porque todo el mundo está ahí”. La tía tenia (literalmente) adicción a Facebook. Necesitaba leer los comentarios que otra gente le dejaban y quería saber qué se decía sobre ella. Estaba pegada a su portatil todo el tiempo leyendo y posteando en facebook y obviamente lo hace también desde el trabajo y sobre trabajo.

Esta viñeta de Mauro Entrialgo lo ilustra a la perfección

En fin, allá cada uno con lo que quiere compartir con los demás… pero a mí se me ponen los pelos de punta y por si fuera poco me acabo de leer este post sobre Google. Menos mal que yo uso Yahoo!…

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